Grandes corporaciones de EEUU, como Dow Chemical, ConocoPhillips, Chevron y Cabot Corporation, se han servido de un cuestionado negocio de créditos de carbono para compensar, en el papel, su contaminación climática en la Unión Europea (UE).
El Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kyoto sobre el Cambio Climático terminó gestando un incentivo perverso que adquirió proporciones de estafa en Europa. Dow Chemical fue la principal compradora. La empresa posee fábricas de productos plásticos y químicos que emiten dióxido de carbono en Alemania, Bélgica, España, Holanda y Polonia. Juntas, ocupan el lugar 21 entre los 100 principales compradores europeos de Certificados de Reducción de Emisiones de carbono (CRE) originados en 19 proyectos de dudosa legitimidad.
Limpieza. Las generadoras de energía afincadas en la UE, muchas subsidiarias de compañías estadounidenses, están obligadas a reducir su contaminación de gases invernadero, que recalientan la atmósfera, adoptando tecnologías más limpias o compensando sus emisiones mediante la compra de CRE. Las empresas hallan más barato compensar sus emisiones que reducirlas realmente. Por debilidades e intersticios en las normas europeas, pueden hacerlo.
Los CRE se regulan en el marco del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) del Protocolo de Kyoto, único tratado internacional que obliga a las naciones industriales signatarias a reducir su contaminación climática.






