El mandatario de Venezuela, Hugo Chávez, y el candidato opositor Henrique Capriles abrieron ayer la campaña electoral, en la que, según el primero, se librará una batalla entre socialismo y capitalismo, y, según el otro, entre un presente violento y un futuro mejor.
Arropado por miles de seguidores que acompañaron los 18 kilómetros que recorrió su caravana, Chávez anunció el inicio de su quinta batalla por el poder, mientras Capriles encabezó concentraciones en dos comunidades indígenas asentadas en las fronteras con Brasil (sur) y Colombia (noroeste).
“Hoy arranca en verdad la ofensiva bolivariana, hoy arranca la jornada que nos llevará al 7 de octubre para garantizar la continuidad de la revolución socialista en Venezuela”, exclamó Chávez en la ciudad de Maracay (centro), adonde llegó la caravana desde la localidad de Mariara, en el estado Carabobo.
Para el gobernante de 57 años, que se recupera de un cáncer que le fue descubierto hace un año, en esta campaña se van a decidir “los próximos 100 años” del país y el resultado de las urnas será “otro fulminante nocáut” para la burguesía. Además, pidió a Dios para que le siga dando vida y salud para servir a su pueblo y llamó a sus seguidores a convencer a los indecisos y a conquistar el voto joven.
Por su parte, Capriles se comprometió a trabajar al servicio “del más pobre” y “del más olvidado”, al visitar la comunidad indígena de Kumarakapay, en la ciudad de Santa Elena de Uairén, estado Bolívar, desde donde viajó luego al estado Zulia (noroeste) para un encuentro con nativos Wayuú.






