La vida útil (2010) ha sido la película elegida para festejar los 36 años de la Cinemateca Boliviana. Hoy se proyecta con la asistencia del actor Jorge Jellinek. Es una docu-ficción de Federico Veiroj sumamente cuidadosa en las formas (cada plano cuenta), en blanco y negro, de apenas 67 minutos; con un valor nostálgico-melancólico entrañable. A los paceños, la cinemateca descrita nos hace recuerdo a la querida (e incómoda) sala de la calle Indaburo y Pichincha. Y a sus sillas insufribles de infausto recuerdo.
Jellinek, actor no profesional, crítico de profesión, interpreta a un proyeccionista, preocupado por salvar la cinemateca, agobiado por sus deudas y afanado en conquistar a un perdido amor a través de un viejo truco: llevarla al cine. “Usted vale por dos, encuentre a su alma gemela en Cinemateca”, dice la propaganda, así sin articulo femenino, como nombrando a una diosa del pasado (como la cinefilia).
Necesitar y necesitarnos, para que no nos volvamos caballos perdidos, sin patas. La vida útil es triste y feliz, es bohemia, es una joyita crepuscular, inclasificable, austera, repleta de citas. Aparentemente pequeña e intimista, toca los grandes temas: la vida y el cine; la muerte y la esperanza. El amor y las almas gemelas.
Ricardo Bajo H. es periodista.






