La vicedirectora del Fondo Monetario Internacional, Gita Gopinath, inició el miércoles una visita a Argentina para evaluar la marcha del programa crediticio con el país y mantener reuniones con el gobierno y representantes sectoriales, en medio de una fuerte tensión social.
Gopinath se reunirá con el ministro de Economía, Luis Caputo. Antes de partir hacia la reunión del G20 en Río de Janeiro la recibirá el jueves por el presidente Javier Milei, quien lleva dos meses de gobierno, con recortes del gasto público y desregulaciones de la economía que el FMI consideró «audaces» y «desafiantes».
En 2018, bajo la presidencia del derechista Mauricio Macri, Argentina tomó del Fondo un préstamo por 57.000 millones de dólares; de los cuales recibió algo más de 44.000 millones. El acuerdo fue renegociado en 2022 por el peronista Alberto Fernández (centroizquierda); tras el incumplimiento de metas en 2023, el actual gobierno lo reflotó.
Milei emprendió un fuerte ajuste fiscal, mayor al que había recomendado el propio FMI; con el que se comprometió a terminar 2024 con un superávit fiscal de 3% del PIB.
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Visita a Argentina
En enero, la reducción de gastos en obras públicas y pagos a jubilados y empleados estatales, de aportes a las provincias y de subsidios a tarifas de energía, le permitió al gobierno alcanzar el primer superávit mensual del país en 12 años; mientras aumentó las debilitadas reservas internacionales de 21.000 millones a 27.000 millones de dólares.
Al aprobar el último desembolso para Argentina, el FMI elogió el «ambicioso plan de estabilización» de Milei para revertir una inflación anual de 254,2%, una pobreza que alcanza a la mitad de la población y una contracción del PIB de 2,8% prevista para 2024 por el propio organismo.
Sin embargo, el Fondo advirtió al gobierno que el plan de presidente precisa «una comunicación clara y fortalecer la asistencia social».
Gopinath llegó al país en una jornada con el servicio de trenes paralizado por una protesta y la CGT, principal central sindical argentina, debatiendo si organiza una segunda huelga nacional después de la de 12 horas que convocó el 24 de enero.
En los días siguientes, sindicatos de la salud y la educación anunciaron también huelgas en reclamo de mejoras salariales.







