El país atraviesa por una situación de inestabilidad e incertidumbre económica, a raíz de la escasez de dólares, agotamiento de carburantes, elevación del tipo de cambio del boliviano respecto a la divisa estadounidense (mercado paralelo) y la caída de las exportaciones.
El economista y columnista de La Razón, Horst Grebe afirmó que el origen de la actual crisis en el país es la caída de la producción y exportación de gas natural que generó una situación deficitaria que, ahora, debe ser compensada con otras medidas y reacciones por parte del Gobierno.
En Piedra, Papel y Tinta, de La Razón, explicó que la producción de hidrocarburos cayó “sencillamente” por la falta de inversiones en exploración que se debieron hacer en 2014, durante el gobierno del expresidente Evo Morales.
“Hubo una mala gestión de hidrocarburos en Bolivia que derivó en una reducción notable de la producción (de hidrocarburos)”, lamentó.
Recordó que entre 2014 y 2015, Bolivia tuvo un auge económico, en el cual las reservas llegaron a $us 15.000 millones, casi la mitad del Producto Interno Bruto (PIB) del país de ese entonces.
“Éramos el país modelo en el mundo”, explicó.
Lamentó que posterior a ese periodo, empezó el declive y las exportaciones y reservas empezaron a bajar hasta llegar a una situación de una balanza comercial negativa.
Asimismo, afirmó que en aquel entonces debió hacerse un modelo de diferente utilización de los excedentes gasíferos, como la inversión y la exploración de nuevos yacimientos.
“El gas se ha agotado porque no se hicieron exploraciones”, dijo.
Según Grebe, se estableció una “mala política” que se llamó nacionalización, que en realidad fue un “cambio de contratos”.
A su vez, aseveró que el tipo de cambio fijo es una de las medidas menos aconsejables en la teoría económica marxista, neoliberal y neoclásica, debido a que se requiere una cantidad “ingente” de reservas. “Es un problema el tipo de cambio fijo”.
Sin embargo, la economista Natasha Morales destacó que el tipo de cambio fijo ha mantenido estabilidad de precios por varios años. Consideró que el país está enfrentando una crisis cambiaria y de reservas.
La especialista explicó que la cantidad de divisas viene bajando desde 2015, luego del auge, pero el punto de inflexión fue marzo de 2023. “Hoy tenemos $us 300 millones que no alcanza ni para un mes”.
Por su parte, el economista Omar Velasco afirmó que el tipo de cambio fijo genera certidumbre para realizar transacciones en países altamente dependientes de materias primas y destacó la bolivianización de la economía.
Además, señaló que no solo Bolivia ha sufrido la fluctuación del tipo de cambio, sino que es un fenómeno a nivel mundial.
“Hoy el dólar está perdiendo valor y esto genera una pugna internacional” añadió.
Por ello, propuso las transacciones con yuanes y mencionó que, por ejemplo, Brasil y Argentina realizan transacciones con la moneda china. “En Brasil, el yuan es la segunda moneda más utilizada”.
En discrepancia, Grebe dijo que “no es cierto” que la bolivianización resuelva el problema de demanda de dólares, dado que existen transacciones que se hacen en dólares por costumbre, como los anticréticos, compra de vehículos, contratos de largo plazo e, incluso, el pago de salarios de altos cargos.
“El yuan es un curita sobre heridas que requieren una cirugía”, expresó.
Explicó que China no tiene una moneda reconocida internacionalmente, no cumple con las funciones del dinero internacional y las transacciones se realizan bajo condiciones especiales. “No es una moneda libre”.
Finalmente, los tres especialistas coincidieron en una reconfiguración en las políticas económicas y cambiarias en el país.
“Hay la necesidad de reacomodar el gasto fiscal vinculado al tema de las importaciones”, sentenció Velasco.
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