Militares de la Embajada de Estados Unidos desplazaron al mando militar boliviano del Estado Mayor del Ejército y asesoraron en la masacre del 17 de octubre de 2003 en El Alto, denunció el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana.
En las jornadas de octubre perdieron la vida 67 personas y centenares resultaron con heridas de bala. “Se olvidan de que la masacre de 2003 en El Alto estuvo dirigida por Gonzalo Sánchez de Lozada, pero por detrás estaban las manos siniestras de los Estados Unidos. Los funcionarios del grupo militar de ese país operaron como los asesores de la masacre, porque ocuparon las instalaciones del Estado Mayor y desplazaron al Alto Mando militar cuando se produjo la matanza”, aseguró.
Los hechos de violencia derivaron en la dimisión de Sánchez de Lozada y su huida al país del norte, que negó su extradición. El ministro afirmó que la información la proporcionaron efectivos militares “que en ese momento vivieron esa penetración vergonzosa”.
La Corte Suprema de Justicia sentenció en 2011 a cinco exjefes militares y a dos exministros por los luctuosos hechos de octubre. Entre los militares están Roberto Claros y Juan Véliz Herrera, condenados a 15 años y seis meses de reclusión; el general José Quiroga y el almirante Luis Alberto Aranda, a 11 años, y el general Gonzalo Mercado, a 10 años de cárcel. Los exministros de Medio Ambiente y de Trabajo Erick Reyes Villa y Adalberto Kuajara, respectivamente, fueron condenados a tres años.
Los militares sentenciados dijeron que cumplieron órdenes de Sánchez de Lozada. “Fueron los gringos los que tomaron el mando en el Estado Mayor de Ejército cuando se produjo la masacre en El Alto”, insistió Quintana en entrevista con medios estatales.






