La intérprete afronta en este nuevo caso dos cargos por conducción temeraria y falso testimonio, que podrían derivar en una condena de 245 días en prisión si el magistrado considera que tiene pruebas suficientes que lo atestigüen. De forma paralela al juicio, el último altercado de la actriz será objeto de una nueva vista oral que determinará si constituye una violación de su libertad condicional, y si Lindsay debería ingresar de nuevo en prisión con independencia de la sentencia que reciba en este proceso.
A la espera de resolver su tormento judicial, que se desató tras el robo de un lujoso collar el verano de 2011, Lindsay trata de desconectar de sus problemas junto al cantante británico Max George, con quien disfrutaría de unos días de intimidad en el Reino Unido. El apuesto miembro de la popular boyband The Wanted parece ser la única persona que, por el momento, es capaz de sacar una sonrisa a la atribulada actriz.






