Espacios alternativos permitieron presentar conceptos novedosos que trascendieron más allá de las meras prendas de vestir. Por ejemplo, un repetitivo y tenebroso solo de chelo envolvió la instalación de la casa Augustin Teboul, celebrada en la galería Thomas Schulte, en la puesta Somewhen, donde los reflectores delinearon a modelos ataviadas con cuero y tejido de punto, todo en negro.
Y si de excentricidad se trata, Sebastian Ellrich presentó el circo familiar The Whole Rigmarole, con la música de Markus Trockel en vivo. En este escenario interactuaron un payaso, una bailarina, un motoquero, niñas y una marioneta, además de otros seres de fantasía, que dieron la nota alta con un show alegre, dinámico y camaleónico.
