Mañana, cuando el seleccionado argentino entre al campo de Miraflores para enfrentar a la Verde, habrá muchas cosas en la cabeza de los futbolistas visitantes.
Pero con seguridad que ninguno de los integrantes de ese plantel —casi todos millonarios, bien comidos, cuidados como si fuesen astronautas, tratados a cuerpo de rey— conocerá una historia que ocurrió, en el mismo sitio y también por las eliminatorias, hace casi 40 años.
En 1973, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), intervenida por el Gobierno de entonces, temblaba ante la idea de no clasificarse para el Mundial de 1974 en Alemania (ya le había ocurrido eso, cuando Perú dio el golpe y llegó al Mundial en México).
Se le confió la dirección del plantel albiceleste al célebre Enrique Omar Sívori, y este escogió a un técnico ducho, Miguel Ignomiriello, como ayudante.
La idea, al aparecer, fue de Don Miguel (algo de eso dio a entender años después, cuando vino a entrenar a Bolívar), pero Sívori la aprobó y la AFA dio el visto bueno.
Ignomiriello viajó a Tilcara, provincia de Jujuy, cerca del límite con Bolivia, a casi 2.500 metros sobre el nivel del mar, con un grupo de jugadores, algunos de ellos tan renombrados como Marcelo Trobbiani, Aldo Pedro Poy, Ricardo Bocchini y Mario Alberto Kempes.
Y en Tilcara estuvieron varias semanas, olvidados por la Asociación del Fútbol Argentino y el periodismo, y por cierto que no fue un periodo color de rosa: Mario Alberto Kempes confesó tiempo después, en una entrevista, que se alojaban “en un hotel de mala muerte y no teníamos ni para comer”.
Algún día se escribirá (¿) la historia completa de aquella preparación, los partidos amistosos que debieron jugar para reunir unos pesos, y el viaje a La Paz.
Al llegar aquí —antes de que otro grupo, con Sívori, arribara desde Buenos Aires— a Miguel Velarde Tapia, que dirigía el exitoso suplemento Hoy Deportivo se le ocurrió, en dúo con el recordado fotógrafo Lucio Flores, obtener una instantánea del equipo argentino con sábanas como fantasmas. La foto no salió bien, pero Miguel y Lucio insistieron y los muchachos visitantes posaron con unos bonetes blancos y aparecieron en el suplemento deportivo como la “Selección fantasma”.
La foto fue recogida por el semanario Goles, de Buenos Aires, y el episodio causó conmoción en el periodismo.
Unidos los que llegaron en avión de Buenos Aires y los expedicionarios, Argentina salió al terreno del Hernando Siles el 23 de septiembre de 1973, y después de un partido de ida y vuelta, los blanquicelestes, que incluyeron por lo menos a siete “fantasmas”, ganaron con gol de Fornari, uno de los que habían hecho “el curso en Tilcara”, a los 18 minutos del primer tiempo.
Aquel triunfo, envuelto en esa trama novelesca, le sirvió a Sívori como ventaja para ganarle después a los paraguayos en Buenos Aires, y asegurar el pasaje al Mundial de 1974.
Cuarenta años es mucho, muchísimo tiempo. Ahora los equipos que visitan a la Verde hacen periodos de adaptación, pero con todas las comodidades, bien cuidados, y especialmente bien comidos con dietas especiales.
Una historia de 1973
el riesgo
En 1973, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), intervenida por el Gobierno de entonces, temía no lograr la clasificación de su selección para el Mundial de 1974 en Alemania.
la confianza
Se le confió la dirección técnica del plantel albiceleste al célebre Enrique Omar Sívori, y éste escogió a un técnico ducho, Miguel Ignomiriello, como ayudante.
el trabajo
El entrenamiento fue en Tilcara, provincia de Jujuy, cerca del límite con Bolivia, a casi 2.500 metros sobre el nivel del mar.
el resultado
El 23 de septiembre de 1973 los blanquicelestes ganaron (0-1) con gol de Fornari.






