Estados Unidos, en el primer avance de peso sobre el dosier nuclear tras la llegada al poder de Joe Biden, participa a partir de este martes en las negociaciones en Viena para tratar de salvar el acuerdo internacional sobre la producción nuclear iraní.
No obstante, no estarán en la misma mesa que Teherán y serán los europeos los que actúen como intermediarios entre las dos partes, con la esperanza de lograr resultados concretos tras un compás de espera de dos meses.
Washington envió señales positivos al afirmar que «para volver al respeto (del acuerdo de Viena), va a tener que levantar estas sanciones que están en contradicción con el acuerdo (…) sobre la energía nuclear» iraní, según palabras del emisario estadounidense Rob Malley a la cadena PBS.
Irán calificó el martes de «prometedoras» estas declaraciones.
«Encontramos esta posición realista y prometedora. Y esta posición podría ser el inicio de la corrección de un mal proceso que había llevado a la diplomacia al punto muerto. Celebramos estas declaraciones», dijo Ali Rabii, portavoz del gobierno, en una rueda de prensa en Teherán.
En cuanto esas medidas punitivas que asfixian la economía irania sean levantadas, la República islámica prometió cumplir con sus obligaciones nucleares, de las que se liberó progresivamente tras la retirada de Estados Unidos del acuerdo.
(06/04/2021)






