Los Yungas siempre fue la cantera de los clubes paceños en el profesionalismo. De esa cuna salió el recordado Ramiro Castillo, catalogado como el mejor jugador de La Paz; sin embargo, en la última década (2010-2020) se vio que pocos jugadores salieron de esa región para mostrar su talento en el profesionalismo del fútbol boliviano.
Los jugadores yungueños reforzaron a los clubes paceños y a otros del país en los últimos 30 años. Los adolescentes y jóvenes —de manera paulatina— se animaban a dejar sus pueblos, sus familias, casas y amigos para probar suerte en la sede de gobierno. La Paz fue el hogar de muchos para cumplir con sus sueños, pero en los últimos lustros mermó esa figura, se dice sobre todo por la falta de apoyo y acogida a los talentos que puedan surgir.
Martín Ballivián —activista afroboliviano, periodista, representante de jugadores y amante del fútbol— contó desde su experiencia y conocimiento sobre esta nueva realidad. Dio pautas de lo que sucede en los Yungas y las travesías que deben pasar los jóvenes para surgir.
“El primer problema viene del propio jugador yungueño, ya no tiene las mismas expectativas como antes cuando querían ser futbolistas, porque hay otras distracciones”, comentó Ballivián, quien es hermano de Ramiro Ballivián, actual lateral volante de Wilstermann.
La opinión de Martín fue sustentada con el exjugador y entrenador Iván Castillo, quien trabaja en la formación de jóvenes en Coripata e intenta que los clubes profesionales fijen su mirada a esa región.
“Los veo a los jóvenes con mucha ilusión, porque el fútbol puede ser una tabla de salvación para ellos en la parte económica. Se fijan más en la popularidad que tiene un deportista de élite. Cuando se enteran de que un futbolista gana 30.000 dólares de sueldo, quieren eso. Antes nosotros queríamos dejar huella en el ámbito profesional. Ahora ya no, vemos que solo les interesa hacerse un nombre y eso se debe corregir y manejar desde la parte psicológica”, dijo Castillo, quien fue figura en los años 90 en el plantel de Bolívar y de la selección boliviana.
En la actualidad están tres abanderados del fútbol yungueño, quienes nacieron en esa región y se hicieron un camino en el profesionalismo.
El lateral izquierdo Jenry Alaca Maconde, quien juega en Independiente de Sucre, nacido en Arapata; el volante de contención Leonel Morales, nacido en Coripata e integra el plantel de Real Potosí, y Ramiro Ballivián, quien procede del mismo pueblo y en este momento defiende los colores de Wilstermann.
“También sucedió que muchas familias afro se fueron a Santa Cruz, donde aparecieron otros de descendencia yungueña como Gustavo Pinedo, Anderson Rey Salinas, el joven (Daniel) Medina. Ellos no nacieron en los Yungas, pero son de padres yungueños. Las familias salen de los Yungas para irse a Santa Cruz o Cochabamba, pero seguimos aportando con chicos de orígenes de esta región”, dijo Castillo.
El volante Jaime Arrascaita nació en La Paz pero sus padres son yungueños y firmó al inicio de la temporada por The Strongest. Daniel Medina es el Sub-20 de Always Ready pero nació en Santa Cruz, al igual que Jairo Quinteros, quien incluso se formó en España, y Anderson Rey, sobrino de Ramiro e Iván Castillo y fichó por Gimnasia y Esgrima de Jujuy en Argentina. Otro argumento que se utiliza es la poca oportunidad que dan los clubes profesionales a los jóvenes yungueños.
“No hay un respaldo dirigencial para los jugadores afro-descendientes, no van a los Yungas y el jugador joven no tiene oportunidad. A pesar del talento, no son considerados en procesos y compromisos oficiales, salvo presión de la hinchada o el periodismo”, recordó Martín Ballivián.
Algunas veces los clubes de The Strongest y Bolívar van a los Yungas para observar jugadores, pero las condiciones para trasladarlos a La Paz son mínimas, por eso se apela a la perseverancia e ilusión del adolescente para cumplir con sus sueños.
“Cualquier yungueño que quiera ser futbolista profesional siempre fue por esfuerzo propio e individual. Se van para La Paz pasando problemas económicos y de salud pero con la mentalidad de triunfar, no debería ser así y más sabiendo que de la región salen futbolistas”, dijo Castillo.
La misma opinión tiene Ballivián, quien intenta sacar jóvenes a los grandes de La Paz y al campeón Always Ready, que juega en El Alto.
Ambos entrevistados consideraron que hace falta un centro de alto rendimiento en los Yungas para fortalecer carencias que tiene la sociedad yungueña y paceña.
(22/03/2021)






