Activistas prodemocracia instaron este viernes a manifestar este fin de semana en Birmania contra la junta militar, el día de las fuerzas armadas, tras un ataque a la sede del partido de Aung San Suu Kyi y la liberación de más de 300 detenidos.
Desde el golpe de Estado militar del 1 de febrero, la represión de las manifestaciones ha causado al menos 320 muertos y unas 3.000 personas han sido detenidas, según la Asociación de Ayuda a los Prisioneros Políticos (AAPP).
El balance podría ser muy superior, puesto que cientos de personas arrestadas permanecen desaparecidas. La junta da cuenta de 164 fallecidos.
En Rangún, la capital económica, la sede de la Liga Nacional para la Democracia (LND), el partido de la derrocada jefa del gobierno civil Aung San Suu Kyi, sufrió el viernes un ataque con un cóctel molotov.
«Vamos a presentar una denuncia en la policía. No sabemos quién lo ha hecho», dijo Soe Win, un miembro del partido.
Desde el golpe, muchos diputados de esta formación viven en la clandestinidad y formaron un parlamento paralelo.
Tras la liberación el miércoles de más de 600 detenidos por las protestas, este viernes otros 322 –«249 hombres y 73 mujeres», según un responsable de la cárcel de Insein en Rangún– fueron liberados, la víspera del día de las fuerzas armadas.
Precisamente con motivo de esta jornada, activistas prodemocracia lanzaron llamados para manifestar el sábado. «Ha llegado de nuevo la hora de luchar contra la opresión militar», afirmó en Facebook Ei Thinzar Maung, un líder de las protestas.
(26/03/2021)






