El jengibre de Cochabamba se abre paso en cuatro mercados del país. Los cultivos de Villa Tunari se incrementaron en más del 150% al igual que su rendimiento, en el último año, debido al crecimiento de la demanda de este producto por la pandemia.
Por sus propiedades antiinflamatorias de la garganta y como alivio de resfriados y gripe, entre otras, este tubérculo se ha convertido en uno de los más requeridos por la población boliviana para prevenir el COVID-19. Una oportunidad de negocio que es aprovechada por los productores cochabambinos.

En función a ese requerimiento, el Gobierno Municipal de Villa Tunari impulsó a inicios del pasado año, la producción de jengibre en 50 hectáreas (ha), logrando a la fecha superar las 125 ha de cultivos, “debido a la gran demanda que hay en el mercado local y nacional”, relató a La Razón el director de Desarrollo Productivo de ese municipio, Zenón Miranda. “En las 125 hectáreas se produce aproximadamente unas 40 toneladas frente a las 15 que se lograba en 2019”, señaló.
Igualmente, las comunidades productoras de tres se incrementaron a siete. Se trata de Villa Esperanza, Juntas Corani, Banda Azul, Icono, La Playa, Campo Vía y Chocolatal, todas estas ubicadas en la zona denominada El Sillar.
Las familias beneficiarias de 150 subieron a 400 y su producción no solo se comercializa en Cochabamba sino también en Santa Cruz, La Paz y Chuquisaca, capitales en las cuales el quintal de jengibre llega a costar Bs 1.700 mientras que en las comunidades productoras el precio está en Bs 1.100, explicó la autoridad.

CALIDAD
“A nivel de Bolivia podemos decir que Villa Tunari es uno de los municipios que más produce jengibre y esto es por las características de la zona de producción”, destacó el funcionario al referirse a los factores ambientales, hídricos y de suelo que hacen que la zona de El Sillar de esa región tenga un “alto potencial” para el cultivo de este tubérculo.
Como ejemplo señaló: “Si plantamos jengibre en los llanos, el producto no rinde con calidad, el producto es más pequeño y el rendimiento es menor”.
Considerando esas características de calidad y potencial, el municipio de Villa Tunari, el año pasado, inició la entrega de 2.700 bolsas de cemento a los productores “como apoyo para la construcción de áreas de procesamiento y secado del jengibre, con lo cual se incentivó a la población a que se dedique a la producción”, destacó Miranda.
Conforme al mejoramiento de la producción, para este año, se calcula un incremento de los cultivos en un 25%, con lo cual se espera mejorar los ingresos de las familias productoras.
En el país, como parte de las acciones de prevención del COVID-19, el Gobierno apoya y difunde la producción y las bondades de yerbas y plantas medicinales que utilizaron los antepasados para curar enfermedades. Entre estas wira wira, matico, manzanilla, eucalipto, noni y el jengibre.







