Los birmanos volvieron este miércoles a las calles por quinto día consecutivo pese a la violenta represión y el ataque nocturno del ejército contra la sede del partido de Aung San Suu Kyi, que muestra la determinación de los generales golpistas ante los llamados a restablecer la democracia.
Decenas de miles de personas, según varias estimaciones, marcharon este miércoles por el centro de Rangún, la capital económica del país, pese al recrudecimiento de la represión el martes.
«Haremos cualquier cosa para rechazar al gobierno militar», dijo a la AFP Kyaw Kyaw, un empleado de hotel.
«No queremos dictadura. Tengo un poco de miedo después de la represión de ayer», dijo por su parte el estudiante Khin Nyein Wai.
Varios miles de personas se concentraron también en Naipyidó, capital administrativa de Birmania, en el centro del país.
En el estado de Kayah, en el este, algunos policías se unieron a los manifestantes, según medios locales. La ONU condenó el martes el uso «desproporcionado» e «inaceptable» de la fuerza del ejército, que el 1 de febrero perpetró un golpe de Estado y puso fin a diez años de experimento democrático.
(10/02/2021)






