Militantes favorables a la junta militar, armados con caños y piedras se enfrentaron este jueves a habitantes de Rangún, en un súbito aumento de la tensión, en tanto Facebook anunció el cierre de todas las cuentas vinculadas al ejército birmano.
La ira de la población contra los generales que llevaron a cabo el golpe de Estado el 1 de febrero es palpable en el país, y centenares de miles de ciudadanos salen casi cada día a las calles para reclamar la liberación de Aung San Suu Kyi, exjefa de hecho del gobierno civil, y la restauración de la democracia.
El jueves, cientos de partidarios de los militares desfilaron por el centro de la ciudad más grande del país con pancartas que rezaban «Apoyamos a nuestras fuerzas de defensa».
Las autoridades les dieron acceso a la emblemática pagoda Sule, un lugar clave que en los últimos días estuvo cerrado con barricadas para impedir que los manifestantes prodemocracia se reuniesen allí.
Vecinos de la zona comenzaron a golpear cacerolas y ollas, una acción que se ha convertido en símbolo de la resistencia al golpe de Estado, para protestar contra la manifestación promilitar.
Al mediodía estallaron enfrentamientos en las afueras de la estación central de trenes de Rangún.
Partidarios pro-militares -algunos de ellos armados con caños, cuchillos o tirachinas- atacaron a los habitantes que los abucheaban.
«Nos apuntaron con tirachinas desde un automóvil […] una decena de personas fueron heridas en la cabeza», contó a la AFP Aung Zin Lin, de 38 años, que vive cerca de allí.
(25/02/2021)






