El presidente chileno, Sebastián Piñera, nombró ayer a Carolina Schmidt, hasta ahora ministra de la Mujer, como titular de Educación después de la polémica destitución de su antecesor, Harald Beyer, en un cargo que suma cuatro responsables en tres años.
Schmidt tendrá que lidiar con un movimiento estudiantil que, alzado desde 2011, buscará este año marcar la agenda de cara a las elecciones presidenciales de noviembre. Los jóvenes exigen al Gobierno que retire varios proyectos de ley que se tramitan en el Congreso pero, lejos de esa pretensión, Piñera encomendó a Schmidt “seguir liderando” las reformas en su política educativa.
En Chile, además de cobrar altos precios de matrícula, las instituciones privadas acreditadas por el Estado reciben fondos públicos y aunque el lucro está prohibido por ley, recurren a subterfugios legales para obtener beneficios.






