La Asociación Nacional del Rifle de EEUU (NRA, sigla en inglés) abrió ayer su convención anual con un récord de asistencia, orgullosa de haber evitado nuevas regulaciones de armamento y con un discurso que alertó de una «guerra cultural» en este país.
El centro de la ciudad de Houston reforzó la seguridad ante la llegada de unos 70.000 miembros y simpatizantes de esta asociación, que pueden aquí contemplar lo último en armas de asalto y asistir a discursos de los más populares políticos conservadores.
La asociación a favor de la tenencia de armas de EEUU incluye a políticos republicanos, que en tono de aviso al Gobierno federal rechazan la regulación de la Segunda Enmienda de la Constitución.






