Un sapo de la Amazonía se aparea con hembras muertas accidentalmente por asfixia durante el acto, en una estrategia para evitar la pérdida de los óvulos y preservar la especie.
Tras provocar la muerte de la hembra por ahogamiento debido a su peso, el macho mantiene el abrazo sobre su compañera incluso durante horas, a la espera de que libere los óvulos en el agua para fecundarlos, explicaron a EFE los investigadores brasileños.
De acuerdo con los biólogos, la muerte de hembras durante el apareamiento es común en las especies sapos que acostumbran a concentrarse masivamente en charcos o lagunas para reproducirse.
“Por lo general, lo que ocurre con las especies con un comportamiento similar es que, cuando la hembra muere, el macho deja de abrazarla y la fecundación se pierde”, explicó la bióloga Albertina Lima.
“En esta especie, el macho sigue apretando a la hembra ya muerta hasta alcanzar la fecundación. No se conoce ninguna otra especie de sapo que retire los óvulos de la hembra muerta y los fecunde”, agregó.
La especie identificada como necrófila es la Rhinella proboscidea, que mide hasta 5,5 centímetros, es difícil de ser observada debido a que no sobrevive en regiones deforestadas. La especie practica la “reproducción explosiva”, no muy común entre los sapos y que se produce cuando un número muy elevado de individuos se concentra durante dos o tres días en los lugares de reproducción, por lo general pozas de agua o cabeceras de los ríos





