La Paz Fútbol Club quemó ayer otro cartucho en su intento por salvarse del descenso directo al sólo empatar con Blooming 1-1, aunque ya se sabe condenado y solamente le falta esperar que la pérdida de categoría se consuma “matemáticamente” en cualquier momento.
Igual está luchando con vergüenza deportiva y aún no se rinde, aunque para lograr el milagro tendría que obtener una marca perfecta en los tres partidos que le restan y esperar que —a su vez— Petrolero no sume los dos puntos que le serían suficientes para salvarse del directo. El partido de ayer contra Blooming estaba para liquidarlo a favor en el primer tiempo, pues fue dominador del juego frente a un rival tímido.
A los 27 minutos, Daniel Ibáñez marcó el gol paceño, lo hizo de cabeza después de un centro de Carlos Marandipi. Pero de ahí hasta el final de esa fracción se perdió varias situaciones más, muchas veces sus jugadores quisieron resolver con lujos y se olvidaron de la urgencia por ganar para seguir soñando.
El celeste cruceño, por su parte, fue otro en la segunda mitad, se animó a ir al frente y así encontró el tanto del empate. La jugada la inició Jorge Ortiz, a quien La Paz no pudo frenar por derecha, mandó un centro a ras del piso que Hernán Boyero se encargó de culminar (25’).






