El grupo Hezbolá libanés luchaba ayer en primera línea de combate junto al Ejército sirio contra los rebeldes de Quseir, una ciudad estratégica donde el movimiento chiita perdió en esa batalla al menos 28 de sus combatientes.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, expresó su preocupación por el papel de Hezbolá en Siria en una conversación telefónica con su homólogo libanés, Michel Sleiman, y el Departamento de Estado condenó el asalto lanzado el domingo sobre Quseir.
Obama “subrayó su preocupación sobre el papel activo y creciente de Hezbolá en Siria, combatiendo al lado del régimen, lo cual está en contra de las políticas del Gobierno libanés”, indicó la Casa Blanca en un comunicado.
El ejército de Bashar Al Asad y su aliado Hezbolá lanzaron hace dos días el asalto de Quseir, en manos de la insurgencia desde hace más de un año, y ubicada estratégicamente ya que une la capital Damasco con el litoral
Según una fuente militar siria, el Ejército se apoderó del sur, del este y del centro de la ciudad, y se dirigía al norte, donde están atrincherados los rebeldes, aunque los militantes negaron este avance. Al menos 28 miembros de Hezbolá murieron cuando combatían junto a las tropas del régimen sirio en Quseir, indicó ayer el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).






