Cordial y productiva. Así calificó la diputada Rebeca Delgado la reunión a la que asistió con el Tribunal de Ética del Movimiento Al Socialismo (MAS). En la cita, según dijo la legisladora, se decidió “fortalecer” y “afianzar” la coordinación entre la estructura política del partido, las organizaciones sociales y los asambleístas.
“Se conversó los temas que últimamente estuvo preocupándonos a todos. Definimos que se afianzará los niveles de coordinación y que se promoverá los debates a nivel de estructuras orgánicas a través del instrumento político”, explicó Delgado al salir de la reunión efectuada en la oficina de la dirección nacional del MAS.
Delgado y otros asambleístas del partido de Gobierno intercambian críticas desde que hace algunas semanas la diputada habló contra el entorno del presidente Evo Morales. Esos cuestionamientos causaron reacción en el MAS; incluso acusaron a la diputada por Cochabamba de tráfico de influencias en el Órgano Judicial.
Caso. Ese tema también fue abordado en el encuentro. Delgado explicó a los miembros del Tribunal de Ética del MAS por qué instaló una demanda penal contra su correligionaria Flora Aguilar. Explicó que su colega le planteó una falsa acusación (tráfico de influencias) y que no presentó pruebas al respecto.
La instancia disciplinaria del oficialismo citó a Delgado ayer a las 14.00 para abordar los cuestionamientos que emitió la legisladora. Según esta instancia, las conclusiones de la reunión serán transmitidas al presidente Morales y a la vicepresidenta del MAS, Concepción Ortiz, antes de que el contenido se haga público.
Antes de ingresar a la reunión, Delgado manifestó que su “seguridad jurídica” depende del vicepresidente Álvaro García.
También señaló que el proceso contra la diputada Aguilar continuará en el ámbito judicial mientras su colega no se retracte.






