La policía brasileña confirmó el martes que un tercer sospechoso del asesinato de un niño boliviano durante un asalto ocurrido a fines de junio en Sao Paulo, murió días después del crimen, informaron medios locales.
El presunto delincuente -de 19 años- fue hallado con marcas de disparos en el cuerpo a principios de julio, pero recién el martes la policía dio a conocer su identidad.
A fines de agosto, otros dos de sus cómplices -de 18 y 19 años- aparecieron muertos en la cárcel, mientras un cuarto -de 20 años y sindicado como quien efectivamente disparó contra el niño- continúa prófugo. Un quinto implicado sigue detenido.
El niño, Brayan Yanarico Capcha, fue asesinado de un tiro en la cabeza en la madrugada del 28 de junio, cuando lloraba asustado durante un asalto contra sus padres, inmigrantes ilegales, por parte de hombres armados y encapuchados.
Durante el robo la madre y el padre de Brayan, de 24 y 28 años, y un tío de la familia entregaron sus ahorros a los asaltantes: 4.500 reales (unos 1.890 dólares).
«No me mate, no mate a mi madre», fueron las últimas palabras del niño antes de morir, según su madre.
Tras el crimen, cientos de bolivianos protestaron en las calles de Sao Paulo pidiendo justicia y el fin de la violencia.






