El electorado irlandés rechazó por un estrecho margen en el referendo celebrado el viernes la abolición del Senado, con el 51,7 % de los votos.
La derrota supone un duro golpe para el Gobierno de coalición entre conservadores y laboristas, que durante la campaña había hecho referencia al alto coste del Senado, unos 26 millones de dólares anuales, y a su irrelevancia en la política nacional.
Pocos días antes de la consulta, las encuestas daban como clara ganadora a la propuesta de abolición, que contaba con el apoyo de todos los partidos nacionales excepto el Fianna Fail, la principal formación de la oposición, que abogaba por su mantenimiento para someterlo a una profunda reforma.






