Hoy Bolivia celebra a los animales que, como ninguna otra mascota, han logrado conquistar el hogar y los corazones de las personas. Prueba de ello son los innumerables testimonios de amistad y cariño entre canes y humanos. Muchas de estas historias han inspirado célebres relatos, como Los Fugitivos, de Alejo Carpentier. Otras han sido llevadas a la pantalla grande; por ejemplo la historia de Hachiko, un perro que acompañaba a su dueño, Eisaburo Ueno, hasta la estación donde abordaba el tren que lo conducía rumbo a su trabajo, en la Universidad de Tokio. Luego, Hachiko se sentaba en la plaza ubicada frente a la estación a esperar que regrese su amo.
Día tras día esta rutina se repetía, hasta que el 21 de mayo de 1925 Ueno sufrió un ataque cardiaco mientras estaba en la universidad y falleció. No obstante, el perro siguió esperándolo durante años en la estación; y a la hora a la que solía regresar Ueno lo buscaba entre todas las personas, sin perder la esperanza de encontrarlo.
Un claro ejemplo de la fidelidad y nobleza de estos animales, sin parangón en el reino animal. Ojalá que este día sirva para ablandar el corazón de aquellas decenas de miles de personas que se agencian canes para el cuidado de sus hogares y negocios, pero, a tiempo de alimentarlos y cobijarlos, prefieren dejarlos a su suerte.






