En Bolivia, el dolor crónico afecta al 35% de los pacientes que padecen algún tipo de cáncer u otras enfermedades terminales. Un congreso internacional socializa en La Paz los últimos métodos para el tratamiento de esta enfermedad.
“La incidencia del dolor crónico es del 35% de pacientes con enfermedades crónicas o terminales. Lo que buscamos es socializar la terapia del dolor que evita que la persona ingrese en etapa de ansiedad o depresión”, declaró Marco Antonio Narváez, presidente de la Asociación Boliviana del Dolor (ABD) que organiza el II Congreso Internacional del tema.
En este escenario, expertos internacionales y del país abordarán el dolor desde la perspectiva multidisciplinaria e integral. En 2011, la Organización Mundial de la Salud catalogó al dolor crónico como enfermedad y estableció el cuidado paliativo como derecho humano.
“En el sistema público de salud no hay centros especializados para el tratamiento del dolor a pesar de que hay especialistas”, dijo Narváez. Agregó que sólo los hospitales de la Caja Nacional (Materno Infantil y Obrero de La Paz) tienen una unidad para tratar a pacientes con enfermedades terminales.






