No van a velarlos ni van a llorar su muerte hasta que no vean sus cuerpos, ese es el consenso al que han llegado las madres de los jóvenes desaparecidos hace casi tres meses en un bar de la capital mexicana.
«Yo no puedo asegurar si es (mi hijo) hasta que yo no vea el cuerpo. (…) Así esté en descomposición, no me importa. Quiero asegurarme realmente de que es mi hijo», comentó María Victoria Barranco, madre de Alan Omar Atiencia.
Su hijo, quien desapareció junto a otros 11 muchachos el 26 de mayo pasado en el bar mexicano de Heaven, es el único «plenamente» identificado con perfil genético por las autoridades mexicanas que esta semana encontraron 13 cuerpos en una fosa clandestina en el Estado de México.






