En la UE los productos transgénicos sólo se pueden vender con una autorización previa. La Comisión Europea permitió a la empresa alemana BASF comercializar la papa Amflora, modificada genéticamente, en marzo de 2010. No obstante, el Tribunal de Justicia de la UE ha dictaminado este viernes que, en ese caso, Bruselas vulneró los procesos de autorización y prohibió la venta del tubérculo en todo el territorio comunitario.
Los alimentos transgénicos no acaban de convencer a los consumidores europeos. Esta reticencia, sumada a la oposición de agricultores, políticos y ONG como Greenpeace, llevó en enero de 2012 a que la empresa BASF suspendiera sus planes de desarrollo y comercialización de tres tipos distintos de papa transgénica.






