Una familia francesa que viajó a EEUU para que el hijo recibiera un tratamiento médico dijo que no pudo tomar un avión de regreso en Chicago porque la aerolínea British Airways consideró que el joven era demasiado gordo para volar.
Kevin Chenais (22) pesa 230 kilos debido a un desequilibrio hormonal, por lo cual pasó 18 meses en una clínica. La aerolínea afirma que “fue imposible acomodar al pasajero con seguridad”.






