— Hay voces que retoman el debate sobre un corredor para Bolivia al norte de Arica, ¿qué opina de esa posibilidad?
— Desde Santiago ven como una gran solución a este corredor al norte de Arica, cerca a la Línea de la Concordia, incluso estuvo a punto de materializarse en el tiempo de Banzer y Pinochet, pero la idea ha perdido fuerza. A los ariqueños eso no nos gusta, porque tenemos una relación muy directa con Perú y el corredor crearía algunas dificultades.
— ¿Como cuáles, por ejemplo?
— Instalar una tercera frontera donde hay dos fronteras, además de un territorio controlado por Bolivia puede ser conflictivo.
— Se refiere a la estrecha relación entre Arica y Tacna (Perú)
— Resulta que en esa frontera se mueven seis millones de personas al año y, de ese total, más de 2/3 son ariqueños que van a Tacna porque allá todo es más barato: la ropa, comida, servicios médicos. Allí cobran la décima parte de lo que cuesta en Arica, aparte, si alguien quiere whisky y ron, allá lo encuentra a la cuarta parte del costo. Esto es porque Tacna es una zona franca y no paga impuestos, en cambio Arica no lo es.
— Entonces, ¿cómo generar un beneficio o alternativas sin afectar a los tres países?
— Entendemos que Chile en algún momento puede entregar algún tipo de enclave o territorio para facilitar la actividad marítima a Bolivia, pero preferimos que sea no en un corredor, sino en un lugar en el litoral chileno que no afecte la relación con Perú. Se habló de Pisagua o Caleta Vítor; puertos al sur de Iquique (…) eso nos parece mucho mejor, porque en una frontera meter otra frontera —más a los ariqueños— nos parece no conveniente (…) por la relación con Perú y vemos ahí más de un problema.
— Es decir, un puerto boliviano en el litoral, ¿con soberanía?
— Es mucho más limpio y ordenado que el puerto esté en un terreno del litoral chileno (…) eso es perfectamente viable, siempre y cuando no tenga soberanía porque soy uno de los que piensa que dar soberanía sobre el mar a un tercer país, en este caso Bolivia, crearía circunstancias riesgosas para una buena relación futura. En cambio, dar todas las facilidades para que los barcos de todo el mundo lleguen a puerto boliviano a través de un mar soberano chileno, nos parece posible.
— ¿Habría alternativas a la soberanía que busca Bolivia?
— Todo es posible, es lo que piensa Chile y Arica hoy; pero tengo claro que las cosas cambian y si progresamos en las relaciones entre los países de Latinoamérica, en el futuro podrían plantearse soluciones más creativas e integradoras. Creo que debemos avanzar a lo que es ahora la Unión Europea, donde todos los puertos están al servicio de todos los países.
— ¿Hoy no es posible?
— Dada la situación política, cultural y económica en Sudamérica, no es posible aspirar a eso y, por tanto, hay que apelar a la realidad de hoy (…), pero no me cierro que en un futuro pensemos en una forma mucho más abierta.
— Por tanto, ¿soberanía no ahora, sino en el futuro?
— Una posible alianza entre todos los países del cono sur en la que seamos una gran federación de estados, en la cual el uso de los mares y los puertos esté abierto a todos los actores, pero para eso faltan varias generaciones todavía.
— Para comenzar, ¿tal vez una alianza entre las tres naciones?
— Exactamente. Creo que en un futuro si Perú, Chile y Bolivia actuamos, somos creativos y actuamos con hermandad e integración podemos perfectamente olvidarnos de los conceptos de soberanía y de enclave, así, abrirnos a mercados y usos territoriales y marítimos totalmente abiertos. Eso, indudablemente, es algo a lo que tenemos que avanzar, pero no podemos hacerlo sin alejarnos de la realidad, sin ser ingenuos.
— ¿Hay condiciones para ello?
— En este momento las condiciones no están dadas para que eso ocurra, pero tenemos que trabajar para mejorar las relaciones entre los tres países, sin olvidar a Argentina y a otras naciones para que cada vez este tema de frontera y soberanía tenga menos peso e influya menos en lo que hacemos, y tenemos que irnos hermanando en estos temas, pero es un trabajo lento que no podemos apurar.
Perfil
Nombre: Salvador Urrutia
Nació: 17-07-42
Profesión: Oftalmólogo
Cargo: Alcalde de Arica
El médico que se volvió político
Se proclama como político independiente, aunque indica que actualmente milita en el Partido Progresista, presidido por Marco Enríquez-Ominami. Urrutia. Está casado, tiene cuatro hijos y siete nietos, es exmiembro del Partido Por la Democracia (PPD) y fue diputado entre 1994 y 2002. Nació en Valdivia, al sur de Chile, donde vivió hasta los 24 años, cuando se graduó. Entonces, decidió trasladarse a Arica, donde reside desde hace 46 años. Lleva un año en el cargo y le quedan tres como la principal autoridad del municipio.






