La concejala de La Paz por el Movimiento Al Socialismo (MAS) Roxana Pérez del Castillo lamentó que las condiciones en la infraestructura de las unidades educativas paceñas son “nefastas”, a días del retorno a clases, el 5 de febrero.
En Piedra, Papel y Tinta, de La Razón, afirmó que este problema persistió en los últimos tres años. Denunció que hay muros a punto de caerse, las baterías de los baños no funcionan y pupitres de kinder para bachilleres o de cemento para preescolares.
Informó que la Alcaldía cuenta con tres fuentes de financiamiento para invertir en educación del municipio. El primero es el crédito “millonario”, aprobado por el Concejo Municipal de La Paz.
“Ni siquiera el crédito ha tenido la inversión completa y está vigente hace dos años”, dijo.
La segunda fuente de ingresos es el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), emergente de la recuperación de los recursos naturales que lo reciben los municipios todos los años. Son transferencias que el nivel central realiza a los gobiernos departamentales, municipios y universidades a partir de los recursos de hidrocarburos y su nacionalización.
Y, por último, las recaudaciones de las regularizaciones de construcciones ilegales, cuya norma fue promovida por la bancada minoritaria del Concejo en noviembre del 2023.
“Tienen el presupuesto disponible para ejecutar y también tenían lo recaudado en 2022”, reclamó.
Pérez del Castillo lamentó que «no hay mucha intención» de sus colegas en el Concejo de exigir a la Alcaldía de La Paz la ejecución del presupuesto para la refacción de aulas y unidades educativas.
La Alcaldía de La Paz emitió un comunicado que indica que se realizó un diagnóstico del estado actual de cada infraestructura educativa con el objetivo de iniciar la gestión educativa con infraestructuras óptimas para respaldar la calidad educativa en las 174 infraestructuras educativas municipales.
En respuesta, Pérez del Castillo afirmó que no son 174 unidades educativas, sino 256, incluyendo las de convenio que también son responsabilidad de la Alcaldía.
“Esa comunicación es una forma de lavarse la cara porque saben que no cumplieron con la labor con planificación”, reclamó.







