Una mujer embarazada fue lapidada en Pakistán por su propia familia por haberse casado con el hombre que ella había elegido, revelando la frágil situación de la mujer y los horrores de los crímenes de honor en su país.
Unos 30 miembros de su familia mataron a pedradas a Farzana Parveen, de 25 años, a la entrada del tribunal de Lahore (este del país islámico), situado en pleno centro de esta ciudad de más de 10 millones de habitantes.
Su error fue haberse casado con la persona que ella había decidido, pero en contra de la voluntad de su familia, en un país donde los matrimonios forzosos siguen estando a la orden del día.
La joven se dirigía a un tribunal para testificar contra su familia, que acusaba a su marido de haberla “secuestrado”, y declarar que había elegido libremente casarse con su amado.






