Una ciudad del oeste de Kenia ha registrado en los últimos días una caída drástica de la criminalidad, llevando a la policía a concluir que los delincuentes están demasiado ocupados viendo la Copa del Mundo como para cometer sus fechorías.
«Al menos ahora los jóvenes tienen algo en que ocuparse, así no se dedicarán a actividades delictivas», declaró David Ng’etich, un oficial de policía de la ciudad de Kisumu, citado por el diario The Star.
«Esperamos que la paz se mantenga después de la Copa del Mundo», añadió.
El jefe de la policía de Kisumu, Musa Kongoli, dijo al diario que desde que el Mundial de Brasil empezó, no ha tenido que atender ningún caso «demasiado grave», «aparte del incidente en que un policía abatió a un aficionado» al fútbol en una tienda de vídeos en una discusión.
La ciudad de Kisumu ha registrado en el pasado altas tasas de criminalidad y, hace algunos meses, responsables locales habían llamado a invertir en alumbrado público y cámaras para vigilar a los delincuentes.
«Las patrullas de policía se mantienen y no tenemos intención de parar sólo porque la criminalidad haya disminuido en el sector», dijo el jefe de la policía de Kisumu.






