El Arena Fonte Nova de Salvador será hoy el escenario de un encuentro con un panorama distinto al previsto antes del inicio del Mundial: Irán busca los octavos y Bosnia, ya eliminada, salvaguardar el honor.
El conjunto asiático tiene, de forma imprevista, opciones de superar la fase de grupos y el europeo, único debutante mundialista, perdió todas. El conjunto que dirige Carlos Queiroz deberá marcar goles y esperar que el campeón africano pierda ante la albiceleste.
Por ello, el iraní está obligado a combinar su solidez con su esfuerzo defensivo con más vocación ofensiva y acierto. Los elogios al dispositivo de contención de Irán han sido unánimes, pero ahora debe arriesgar.
Ello le acarrea el peligro de que se produzcan huecos en defensa y Bosnia, herida en su orgullo, lo aproveche con calidad. Para Bosnia es el final de un sueño. Su clasificación al Mundial fue recibida con un tremendo júbilo y considerada como un gran éxito para un país que se independizó en 1992.






