Olvidados, del director mexicano Carlos Bolado, es una película sobre el Plan Cóndor y el robo de niños por parte de los militares (su final es previsible). Bolado —cineasta con pasado en el documental y la edición— entrega una obra en la que se notan las costuras y mañas de los telefilmes y esos documentales ficcionados de la Tv por cable (las pausas para la publicidad son muy evidentes).
Olvidados tiene un reparto desigual (hay presencia boliviana con Carla Ortiz —también guionista y productora del filme—, Cristian Mercado, Luis Bredow y Jorge Ortiz, entre otros) y su mayor handicap es su extravío permanente, la abusiva utilización de los flashback y las tintas sensacionalistas cargadas en las escenas de torturas “gore”.
El maniqueismo simplista y el revisionismo sobre un oscuro episodio de nuestra historia (explicado para “marcianos”) irrita. El llamado a la tolerancia es políticamente correcto, pero deslizar “sutilmente” que los responsables genocidas de 30.000 desaparecidos, 50.000 asesinados y miles y miles de torturados tuvieron la misma “responsabilidad” (ambos odiaban y usaban la violencia) que los luchadores y militantes antidictadura es un agravio a la memoria colectiva y particular. ¿Para quién se hizo esta película?






