Decenas de miles de personas huían ayer del norte de Irak, donde los yihadistas del Estado Islámico se apoderaron de Qaraqosh, la principal ciudad cristiana del país, indicó el clero caldeo que pidió ayuda a la comunidad internacional.
Según el patriarca Luis Sako, 100.000 cristianos tuvieron que huir, “únicamente con lo que llevaban puesto”, hacia Kurdistán. Según el New York Times, el presidente Barak Obama analiza la posibilidad de lanzar ataques aéreos o de enviar en paracaídas víveres y medicamentos para ayudar a miles de iraquíes.
Desde el Vaticano, el papa Francisco instó a la comunidad internacional a “proteger” a la población del norte de Irak.






