¿Puede un periodista entrevistar a un narcotraficante? ¿Puede un periodista “proteger” y promover” a un candidato? Estos dilemas plantean un debate en el periodismo y la comunicación.
En el programa Piedra, Papel y Tinta, de La Razón, dos periodistas y comunicadores, Claudio Rossell y Manuel Mercado, intercambiaron criterios en torno a los problemas.
La directora de La Razón, Claudia Benavente, presentó dos casos específicos para el debate. Los antecedentes fueron la entrevista al narcotraficante Sebastián Marset y la que presentó el escritor y periodista peruano Jaime Bayly sobre el ahora presidente electo de Argentina, Javier Milei.
Casos
En el primer caso, Patricia Martín, del programa Santo y Señala del Canal 4 de Uruguay, tuvo que cruzar la frontera, sin saber a dónde, y conseguir hablar con el hombre más buscado y asumir sus condiciones.
En el segundo, Bayly admitió que, de la entrevista al otrora candidato de La Libertad Avanza, pudo rescatar todo lo que ayudara a proteger su postulación y descartar lo que le perjudicara.
“El periodista, en ninguna ocasión, debería desaprovechar una fuente de esa naturaleza”, comentó Rossell, quien, sin embargo, afirmó que el interés siempre debería ser periodístico.
Reivindicó la libertad de expresión y el derecho a la libertad, en el caso del uruguayo, “por muy criminal que sea el personaje”.
De la entrevista con Marset, Martín develó que viajó de Montevideo a Paraguay (no supo decir adónde) y de su primer destino fue llevado en dos helicópteros, con la instrucción de mirar al piso mientras sobrevolaba tierra. Solo al llegar al destino final pudo ver siquiera a hombres armadas, incluso con uniforme militar o policial.
“Los contornos (del hecho) sí son complicados (…) a llevaron al lugar de la entrevista, le impidieron saber dónde estaba; son condiciones en que el entrevistado está decidiendo qué cosas se dice y qué cosas se muestra”, comentó Rossell.
Además, advirtió que el periodismo “pasa por un pésimo momento” y cuestionó que algunos medios y trabajadores de la prensa “romanticen al narcotraficante, al delincuente y al criminal”.
Por su parte y en coincidencia con Rossell, Mercado calificó la entrevista al narcotraficante uruguayo como “un show” e identificó dos elementos “del nuevo trabajo periodístico.
Periodismo
Primero, apuntó, “nuevos límites éticos y morales que deberían condicionar su trabajo” y, segundo, el “cambio profundo que ha tenido la sociedad y la comunicación respecto a la visión que tiene sobre el periodismo”.
“Hay una espectacularización de muchos de dimensiones sociales y políticas de la delincuencia. Los delincuentes han coincidido en leer la comunicación y el periodismo como un espacio de show y de espectáculo”, añadió Mercado.
En relación a la admisión de Bayly, afirmó que “lo malo es que (un periodista) se disfrace de objetivo e independiente». Planteó la necesidad de que los medios de información develen su línea política y digan con honestidad “desde dónde” informan.
En el caso de la entrevista a Milei, Rossell afirmó que no se vio periodismo, sino propaganda. Es posverdad, propaganda. Hay muchos periodistas que hacen lo mismo con la etiqueta de «independientes», remató.
En todo caso, los límites del periodismo en relación a casos polémicos están marcados por la ética y la responsabilidad.
Vea la entrevista:






