El primer ministro designado de Irak, el chií Haidar al Abadi, pidió unidad a los iraquíes para luchar contra los yihadistas, mientras que su predecesor, Nuri al Maliki, sigue sin aclarar si está dispuesto a ceder para poner fin a la crisis política.
Al Abadi, encargado de la formación del nuevo Gobierno, señaló el terrorismo como su prioridad porque amenaza al Estado iraquí, y destacó que Irak afronta “muchos retos para mantener su unidad, su tejido social y sus componentes”, según un comunicado.
Hizo un llamado a las fuerzas políticas que “creen en la Constitución y el proceso político democrático” a unir esfuerzos en respuesta a los desafíos y a “abrir la mente para sentarse juntas, no a formar Gobierno, sino a desarrollar una voluntad nacional que permita afrontar los problemas”.
Pidió la cooperación de países socios y organizaciones internacionales para luchar contra el yihadista Estado Islámico (EI), que, aseguró, representa una amenaza para toda la región y para la paz y la seguridad internacionales.
El saliente Al Maliki no dejó claro si cederá su puesto. Al Abadi le tendió la mano y elogió sus “esfuerzos” contra el terrorismo y para construir el Estado iraquí. Los enfrentamientos entre yihadistas, fuerzas iraquíes y tropas kurdas continúan, y ayer al menos 80 combatientes del EI murieron en ataques de la aviación de Irak.






