La irrupción de Máximo Kirchner, hijo de Cristina Fernández, en un acto partidario en el que defendió el proyecto político de sus padres, sorprendió en Argentina, a un año de las elecciones presidenciales y sin que esté definido aún el candidato oficialista.
Aunque sus posibilidades como candidato presidencial son nulas, su presentación pública por primera vez como orador político expresa la necesidad del kirchnerismo de proyectar una figura que los represente a falta de candidatos del círculo más próximo a la Presidenta para las elecciones de octubre de 2015.
“El kirchnerismo está buscando ver cómo queda posicionado porque sabe de antemano que la perspectiva de las elecciones presidenciales no va a ser favorable al núcleo duro del kirchnerismo”, dijo a la AFP Mariela Fornoni, directora de la consultora Management & Fit.
En los sondeos, la principal figura del oficialista Frente para la Victoria es el actual gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, exvicepresidente del fallecido Néstor Kirchner (2003-2007), que ha expresado públicamente lealtad a la Mandataria aunque es visto con recelo en la cerrada mesa chica del kirchnerismo.
Máximo, de 37 años, es líder de la juventud kirchnerista agrupada en La Cámpora.






