Las autoridades albanesas ultimaban los preparativos para recibir al papa Francisco este domingo, en una corta visita a la capital, Tirana, de apenas unas horas bajo unas excepcionales medidas de seguridad.
Unos 2.500 policías fueron movilizados, en particular en el centro de la capital, entre la plaza Skenderbeg, el bulevar de los Mártires de la Nación y la Plaza Madre Teresa, donde tendrán lugar la mayor parte de las actividades del Pontífice. Habrán 29 puntos de control, la circulación de automóviles ha sido prohibida y los que quieran asistir a la misa solemne oficiada por el Papa deberán someterse a registros, informaron las autoridades.
Ante las advertencias de diarios italianos y las declaraciones del embajador de Irak en Albania, que alertó sobre la posibilidad de un atentado yihadista, el ministro de Interior, Saimir Tahiri, emitió declaraciones tranquilizadoras. “No hay ninguna indicación de que la vida del Papa esté amenazada. De todas formas hemos tomado medidas de seguridad sin precedentes, para garantizar el orden público y la paz con motivo de esta visita”, declaró a la AFP.
El Vaticano rechazó el alarmismo y aseguró que no había cambiado el dispositivo habitual. Su portavoz desmintió con firmeza la existencia de amenazas islamistas relacionadas con el grupo Estado Islámico (EI). “No estoy al corriente de nada (alarmante). No hay ninguna razón para introducir modificaciones, ni en el programa ni en la manera” que tiene el Papa de viajar, declaró el padre Federico Lombardi.






