Bolivia empieza a sentir los efectos de la crisis mundial lo que repercute en la elevación de los precios de algunos productos, pese a que el Gobierno asegura que el país no está en crisis y por el contrario está en una estabilidad económica, esa es la conclusión de analistas económicos que participaron en la mesa económica de Piedra, papel y tinta de La Razón.
Para Horts Grebe consideró que el Gobierno tiene una percepción diferente a la que presentan los organismos internacionales sobre la situación económica del país y presenta cifras “amañadas” sobre la falta de dólares, la caída de las Reservas Internacionales y no toma los factores reales.
Lea también: Analistas advierten sobre la delicada situación fiscal del país
“Los que van a los mercados notan el alza, no es un alza demasiado grande, pero si hay una tendencia inflacionaria que no está tomada por el Índice de Precios al Consumidor del Gobierno, porque el Gobierno dice que no hay inflación”, dijo Grebe.
Aseguró que actualmente el país atraviesa una inflación reprimida porque para controlar el alza de precios de algunos productos de la canasta familiar tiene que subvencionarlos.
Para Verónica Paz, Bolivia está en una desaceleración económica que viene desde antes de la pandemia del COVID-19 y eso debiera ser reconocido por el Gobierno porque las personas con ingresos bajos y medios son lo que sienten con mayor fuerza ese efecto.
Esa crisis también se siente en la reducción de empleos formales para jóvenes, mujeres que salen a buscar y no lo encentran.
“Es importante reconocer para la economía y sociedad que estamos en un momento de desaceleración económica y que no va a mejorar”, sostuvo Paz.
Mientras que Alberto Bonadona, indicó que Bolivia no supo gestionar ni administrar la bonanza que se tuvo en la anterior década (2010-2019) por lo que, con la situación externa actual, guerras entre Rusia y Ucrania, Israel con Gaza, además de la situación inflacionaria en el mundo, afectará a la economía boliviana. Tampoco se priorizó la inversión en el sector hidrocarburífero para reponer las reservas de gas.
No obstante, consideró que el mantener una subvención a algunos productos como los combustibles y alimentos permiten mantener una inflación establece, pese que se destinan recursos del Estado.
En respuesta, Grebe y Paz, coincidieron que esa subvención debe ser diferenciada toda vez que hay sectores de la sociedad que no requieren una medida de esas características.
“No hay porque subsidiar a todos, no debe ser general para todos los usuarios o consumidores. Personas que tiene un (coche de marca) Audi, Mercedes Benz, (no requieren la subvención) como un transportista público que el costo de su carburante forma parte de su costo de operaciones”, apuntó Grebe.






