Cosechar lechuga en el balcón, alimentarse con huevos de gallinas propias, cultivar hongos en casa o tener una colmena doméstica: la tendencia del momento es el autocultivo y la producción casera. “Junto con el requerimiento de los productos naturales, apareció la necesidad de producirlos uno mismo, porque cuesta más barato y garantiza su origen”, explica Xavier Terlet, de la consultoría XTC, que participa en París en el salón internacional de la alimentación.
Según TNS Sofres, 43% de los franceses cultivan frutas, legumbres o hierbas aromáticas en casa, y uno de cada diez tiene huevos producidos a domicilio. Según Pascale Grelot-Girard, que analiza los comportamientos de consumo para el instituto Sofres, el fenómeno está creciendo y está vinculado en parte a la pérdida de confianza en los productos de alimentación.
Los gallineros urbanos están de moda, sobre todo desde que las colectividades los subvencionan porque las gallinas ayudan a reciclar la basura. La novedad es la tendencia de querer producir cada vez más productos, en cualquier rincón de la casa, en el balcón, junto a una ventana o en el interior de un apartamento.
En Estados Unidos hay windowfarms, es decir minigranjas verticales de interior. Concretamente, se trata de columnas de diez plantas (lechuga, hierbas aromáticas, fresas) regadas con cuentagotas y colocadas cerca de la ventana. Mediante un par de tijeras de podar se cortan únicamente las hojas necesarias para hacer la ensalada, y se deja el resto para otra oportunidad.
También hay ideas más audaces: Philips desarrolló el Urban Beehive, una colmena doméstica de interior. Con moderno diseño en forma de gota, el panal cuelga de la ventana. Las abejas van y vienen a través de un pequeño túnel perforado en el vidrio.
“Recuerdo que hace dos o tres años se hablaba de acuarios para producir peces en casa. El autocultivo nunca permitirá la autosuficiencia ni alimentar al mundo. Pero esta tendencia es interesante porque apunta a recuperar el sentido y el control del consumo propio”, observa Grelot Girard. Y aunque por el momento se trata solo de una tendencia emergente, dentro de diez años podría rediseñar el modelo económico.






