Las Mentes Ociosas se vistieron de largo el pasado fin de semana con un teatro Modesta Sanginés de la Casa de la Cultura de La Paz a rebosar. Tras meses de “entrenamiento” en antros de buen vivir, la banda retro-profana-kitch (que tritura todos los géneros musicales) armó un espectáculo bufo-juglaresco con nostalgias infantiles (edad de oro), toneladas de humor sobre el escenario y unas incontenibles ganas de gozar y hacer gozar.
Versiones de éxitos infantiles, marchas militares y de superhéroes; tonadas poperas, folklóricas y telenoveleras; invitados como Mónica Ergueta y la Familia Valdivia (riéndose de sí mismos); y una licuadora musical capaz de engendrar monstruos como la trova-reguetón o la cumbia villera lírica (con Diana Azero y Susana Renjel;) lograron un show redondo y prolijo. La participación del coro infantil de la Academia Hohner con clásicos del pop-rock boliviano (Octavia, Quirquiña; Loukass, Atajo, Sacrilegio…) puso la cereza sobre la torta.
El público del cuarteto diabólico (“Migue” y Carlos Vargas, “Mauri” Saldías y “Pame” Sotelo) es un actor más; ríe, interactúa, aplaude y hace coreografías para no dejar solito al único “cuerpo” de baile. Las Mentes Ociosas llegaron para quedarse y son la sensación sátira del año; no crezcan ni cambien nunca.
Ricardo Bajo es periodista.






