El supuesto narcotraficante colombiano Marquitos Figueroa, capturado el martes en una lujosa casa de descanso en Boa Vista (Brasil), tiene más de 100 investigaciones abiertas por homicidios cometidos en Colombia.
Se le acusa de participar del asesinato de tres políticos, en 2008 y 2012, y se sospecha de él en otros dos, según informó ayer el ministro de Defensa de Colombia, Juan Carlos Pinzón.
Luego de la desmovilización de los paramilitares en Colombia, a mediados de la década pasada, la familia de Figueroa reorganizó a un grupo de ellos en una banda criminal al servicio del narcotráfico, el tráfico de armas y el contrabando de combustible.
El director de la Policía, Rodolfo Palomino, calificó ayer a Figueroa como “de lejos, el criminal de más alta peligrosidad en la historia reciente” de dos departamentos del país.






