El fiscal general, Ramiro Guerrero, afirmó ayer que uno de los principales objetivos de su gestión será la construcción de una “persecución penal estratégica e inteligente” que posibilite una “justicia restaurativa”.
Guerrero hizo estas afirmaciones durante un acto en el que evaluó los dos años de gestión al mando del Ministerio Público. Destacó una serie de cambios que —según dijo— fueron implementados dentro del propósito de “dotar de una identidad propia y transformar la Justicia boliviana”.
La autoridad señaló que una característica de su gestión fue el fortalecimiento institucional, con el objetivo de “dar identidad propia al Ministerio Público y un perfil propio a la Fiscalía General”.
Guerrero admitió que “se cometieron algunos errores”, pero sostuvo que “éstos siempre fueron de buena fe, jamás en contra de la ley, de la norma o de la Constitución Política del Estado”. Añadió que el trabajo de esa institución está marcado por la independencia “despojados de esos estigmas de sometimiento y subordinación a otros poderes, en la búsqueda de una institución fuerte y solvente, que avance hacia la construcción de la nueva Justicia”.
También destacó que se trabaja en una nueva estructura organizacional, realizando cambios importantes y sustanciales, como el desarrollo de la Ley del Ministerio Público.






