El embajador de Bolivia en Brasil, Jerjes Justiniano, dejará el cargo el 30 de abril. Ayer recibió una nota firmada por el vicecanciller Juan Carlos Alurralde, en la que le comunicaron el cese de sus funciones, que ejerció desde el 17 de agosto de 2012.
El diplomático afirmó que se siente satisfecho por la labor desempeñada y que ignora los motivos por los que el presidente Evo Morales decidió relevarlo.
“Hasta ese día yo seré embajador y el 1 de mayo retorno a Bolivia. Las razones (de mi destitución) no las sé, a mí me invitó el presidente Morales para que venga de embajador; de la misma forma en la que me invita también da por concluido mi mandato. Corresponde al Presidente responder los motivos”, confirmó a La Razón el aún embajador.
Tareas. Cuando fue posesionado por el canciller David Choquehuanca, en 2012, se le recomendó luchar contra la despenalización de la hoja de coca, garantizar la participación de bolivianos residentes en ese país en los comicios generales de 2014 y gestionar acuerdos comerciales justos para el Estado, tareas que según Justiniano fueron cumplidas a cabalidad.
No obstante, reconoció que hubo momentos de tensión entre ambos países por varios hechos, como la fuga del exsenador opositor Róger Pinto hacia ese país, en agosto de 2013, lo que provocó la destitución del embajador brasileño en La Paz, Marcel Biato, y del encargado de negocios Eduardo Saboia.
“Hemos tenido incidentes bastante graves, como éste, que han generado también la remoción del canciller brasileño (Antonio Patriota), pero Bolivia siempre ha mantenido la cautela y un bajo perfil, pese a ello hemos sostenido muy buenas relaciones con el Gobierno brasileño y sus autoridades”, afirmó.
Desde entonces, el país vecino no ha designado a un embajador titular en Bolivia, aunque la previsión era tenerlo en enero.
Relación. Justiniano resaltó la importancia de la relación con el país vecino, incluso más que con Estados Unidos, debido a varios factores, por ejemplo, que en Brasil hay una gran cantidad de bolivianos residentes, una considerable extensión de zonas fronterizas y, en lo económico, una importante relación comercial por la venta del gas, cuyo ingreso se refleja en la renta petrolera.
Agregó que se siente satisfecho por la labor que cumplió durante 32 meses en esa embajada y que retornará a Bolivia para escribir libros y dedicarles tiempo a sus hijos y nietos.






