El programa Legado by Bayer premió y presentó 19 proyectos de impacto social en el Cono Sur, de organizaciones sociales y emprendedores sociales. Entre ellos destacó un boliviano que se dedica a la impresión en 3D de prótesis a bajo costo.
El acto fue desarrollado en Buenos Aires, adonde acudieron ejecutivos de la firma multinacional, emprendedores y los mismos premiados.
La gerente de Sustentabilidad Social para Bayer del Cono Sur, Victoria Salas, explicó que este año la organización recibió la postulación de 100 proyectos, de los cuales 19 fueron seleccionados, luego de un proceso de evaluación.
“Este año recibimos 100 postulaciones y quedaron seleccionadas 14 organizaciones sociales con proyectos sociales; además de emprendedores sociales, que es más nuevo desde el año pasado, quedaron seleccionadas cinco; de ellos, tres tienen que ver con salud y dos con nutrición o agricultura”, explicó a La Razón.
Legado by Bayer
Detalló que, en el caso las organizaciones “no se financia la actividad propia de las oenegés, sino que se financia un proyecto puntual”.
De los 19 proyectos seleccionados, 12 son de Argentina, dos de Bolivia, dos de Chile, uno de Paraguay y dos de Uruguay.
El premio, en su decimosexta versión, beneficiará con recursos entre $us 10.000 y $us 18.000, que deben ser invertidos en el “crecimiento” de los programas o emprendimientos.
“Nosotros tenemos un criterio de selección que tiene que ver con que el proyecto genere impacto social y desarrollo local; se evalúa el equipo de trabajo, se mira que el modelo de negocio sea sostenible de la propuesta que se está presentando”, dijo Salas.
“Se mide si están en una comunidad que está cercana a Bayer, porque sabemos que estamos presentes: lo hacemos porque entendemos que, si los proyectos están vinculados a nuestra actividad, nosotros también podemos agregar valor y acompañarlos de otra forma”, añadió.
Bolivia
Uno de los proyectos bolivianos es la “atención en salud integral de los niños y adolescentes en situación de calle de las zonas periurbanas de los municipios de La Paz y El Alto a través de consultorios móviles”, de la fundación Arco Iris. Mientras que la empresa acreedora al beneficio del Legado de Bayer es Creotec, que utiliza tecnología 3D y silicona para fabricar prótesis de bajo costo, mejorando la calidad de vida de personas con discapacidad.
El premio “va a permitir internacionalizarnos; vamos a atender a (las necesidades) de otro país vecino”, contó a este diario.
“Nosotros fabricamos prótesis a bajo costo con impresión 3D y con técnicas de hiperrealismo y con tecnología a distancias para entregar prótesis accesibles a personas en estado de vulneración”, explicó.


Dijo que sus productos están destinados a personas que sufrieron la amputación de sus extremidades y que no cuentan con recursos para pagar una prótesis convencional, cuyo costo alcanza, en muchos casos, hasta $us 5.000.
Creada en 2020, Creotec atendió las necesidades de más de 220 personas que por algún motivo perdieron alguna de sus extremidades y cuenta con un equipo de al menos 10 profesionales.
Cada prótesis es personalizada y responde al tipo de amputación al que estén sometidas.
En ocasión de su llegada a la capital argentina, el profesional boliviano brindará una serie de charlas de emprendimiento tecnológico en la universidad de Santa Fe.
Academia
Pero aparte del impacto y el beneficio de las prótesis de Creotec, el ámbito académico también será parte de la creación de prótesis. “Hemos recibido la visita de la UMSA que lleva adelante una maestría en desarrollo de prótesis y hemos colaborado con el temario para el curso”.
Enfatizó que Bolivia aún no cuenta con un curso específico. «Es importante que se estandarice este tipo de trabajo”, aclaró Riveros.
También, con un emprendimiento relacionado al ámbito de la salud, Lucas Salas, fundador y director de Caecuslab, impulsó “Miautonomía” con el uso de tecnología inclusiva. Tiene el fin de aportar al desarrollo de las personas con discapacidad visual, a través de “anteojos inteligentes”.
Ese artículo “tiene dos sensores lasser, uno en cada lentilla; dos motores vibradores. Uno en cada patilla, una cámara digital en el soporte izquierdo y un micrófono en el derecho, además de parlantes”, detalló a La Razón.
Auntonomía
El sistema, según explicó, funciona con una aplicación instalada en el celular del usuario. “En conjunto, se transforma en un asistente para la persona con discapacidad, teniendo como objetivo detectar objetos a la altura de los hombros, para detectar objetos y que no se golpee en vía pública”.


Incluso, la tecnología cuenta con un “reconocedor” de voz que permite a la aplicación identificar las necesidades que le dicta el usuario. Además, cuenta con un sistema de GPS que recibe consultas sobre el lugar en el que se encuentra el beneficiado e incluso instrucciones de cómo llegar a los destinos.
Otro de los emprendimientos ganadores del premio del programa de Bayer es Orlando Alberoni, cofundador e ingeniero responsable de producción de la empresa Mothus Tecnology, cuyo proyecto “Nuevos primeros pasos” beneficia a niños y adultos con enfermedades neurológicas que tienen dificultades para caminar.
“El fin es mejorar la accesibilidad a las clínicas y centros de rehabilitación que puedan acceder a tecnología robótica en rehabilitación”, dijo a La Razón.
Explicó que en América Latina solo el 1% de mujeres, niños y otros pacientes “pueden acceder a este tipo de tecnología”, añadió.

Tecnologías
Dijo que, si bien hay avances, en la medicina, en cuanto a la implementación de tecnología aplicada a la rehabilitación de pacientes, también “hay una nueva generación de fisioterapeutas muy habidos en el uso de tecnologías”.
Ganador también el proyecto de Agua Segura, institución que aborda problemas de agua en cuencas de varias regiones de Argentina y otros países, recibió el premio.
“Nuestro modelo de negocio es venderle proyectos a empresa multinacionales que en su estrategia de sustentabilidad tienen y necesitan trabajar por el agua. Tienen detectadas comunidades cuyas cuencas necesitan trabajar y tienen proyectos que buscan reabastecer de aguas esas cuencas”, explicó a los periodistas en Munro.

Dijo que, si bien hay empresas que usan muy bien el agua, “las cuencas de donde proviene ese recurso están muy estresadas, y afecta al ciclo de agua y a las comunidades que dependen de ella”.
Su trabajo contempla la creación y protección de humedales, “plantaciones de agua que mejoran las cuencas”. Explicó que la producción agrícola consume un 80% de agua y “la idea es optimizar el uso de esas plantaciones a través de plantas nativas, que ayudan a economizar su uso”.
La presentación de los beneficiados se realizó en la localidad de Munro, a 20 kilómetros de Buenos Aires, en Argentina. La Razón y algunos medios argentinos estuvieron presentes en dicho acto.






