Al menos 1.000 personas han muerto y 15.000 han resultado heridas en Yemen desde el comienzo, hace dos semanas, de la ofensiva aérea lanzada por la coalición árabe, informó ayer el portavoz del Ejército yemení leal a los rebeldes hutíes, Sharaf Luqman.
Luqman, que no precisó cuántas de las víctimas son civiles, indicó que entre los muertos hay 200 niños y menores de edad, 40 mujeres —algunas embarazadas— y dos decenas de ancianos. Los bombardeos han destruido más de un millar de viviendas, de forma parcial o total, y un centenar de “instalaciones vitales” como fábricas, cuarteles, aeropuertos, puentes, escuelas y mezquitas.
El portavoz también insistió en que, pese a los bombardeos, las fuerzas armadas y de seguridad leales al grupo chií de los hutíes son “fuertes y sólidas”.






