Se inició en el piano a los diez años por instrucción de su madre. Recibió lecciones del maestro Leonid Kreutzer, quien aseguraba que Fuzjko Hemming se convertiría en una pianista que apasionaría al mundo. Y así fue. La alemana, de padre sueco y madre japonesa, ganó varios premios y logró ingresar en el primer puesto a la Escuela Superior de Música de Berlín.
Llegó a Bolivia y el embajador de Japón, Hidehiro Tsubaki, organizó un concierto en su residencia al que asistieron representantes diplomáticos, músicos, entre otros amigos que brindaron un efusivo aplauso a Hemming, tras oír la interpretación de obras de famosos compositores de música clásica.
“Hemming no solo es reconocida en Japón, sino también en Europa y Estados Unidos, y es, sin lugar a dudas, una de las artistas contemporáneas más importantes de Japón”, comentó Tsubaki, a tiempo de invitar un vino en honor a la artista.






