Promesa de vida está en nuestros cines y es el estreno como director del actor australiano Russel Crowe. El australiano va camino de ser otro Clint, otro Mel Gibson, esos cineastas que apuestan por estilos clásicos. ¿Exagero? ¿No le tienes fe al actor de Gladiador? Entonces The water diviner (traducida en Argentina como Camino a Estambul) te sorprenderá.
La película tiene varios registros y en todos ellos se disfruta: es una de amor romántica (y de relaciones padres e hijos); es una de aventuras (con telón de fondo en la Primera Guerra Mundial y la lucha del pueblo turco contra el colonialismo inglés); es una de esas que se disfruta en pantalla gigante por su excelsa fotografía y banda sonora, es un drama antibélico, a ratos poético, a ratos dulzón, a ratos enternecedor; es un duelo actoral (“buddy movie”) entre el propio Crowe y el actor turco Yilmaz Erdogan, gran valor.
Promesa de vida cuenta la historia de un granjero de Australia (experto en buscar agua en zonas desérticas) que viaja a Turquía para buscar a sus hijos muertos en la batalla de Gallipoli. ¿Mi escena favorita? Cuando un turco le dice al personaje de Crowe: la próxima no invadas un país si no sabes donde está.
Ricardo Bajo es periodista.






