El nuevo agente de Chile ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, José Miguel Insulza, adelantó una nueva variante de la estrategia chilena para enfrentar la demanda boliviana en el máximo tribunal de las Naciones Unidas: usar la resolución de la Corte como un argumento útil en defensa de su país.
La idea fue planteada en una entrevista con el periódico chileno El Mercurio, publicada ayer domingo. Cuando el periodista pregunta: “El cuestionamiento de los límites pone nerviosos a los países. ¿Por qué Chile no ha destacado ese punto de la demanda boliviana: que de aceptarse alteraría los límites?”, el nuevo Agente responde: “Yo solamente usaré la argumentación de la Corte. Ésta dijo que no estaba entre las peticiones de Bolivia el modificar el Tratado de 1904. ¿Cómo modificas la frontera si no está en discusión el Tratado de 1904, según dice la Corte?”.
A una pregunta anterior, sobre cómo calificaba Insulza el fallo de la Corte (que rechazaba la objeción chilena de que la Corte se declare incompetente para conocer el caso), el Agente afirma: “Con esa sentencia, la Corte limitó las cosas sobre las cuales iba a decidir en el fallo final. La memoria boliviana ya está presentada, y hay que contestar todo lo que ella plantea, pero haciendo presente cuáles son esos límites, tal como nosotros los entendemos: el principal es que no hay ninguna posibilidad de que la Corte dicte un fallo que pretenda obligarnos a cambiar un tratado legalmente vigente”. En esto, Insulza sigue el razonamiento que el mismo día del fallo emitió el exagente Felipe Bulnes, que la demanda boliviana había sido “recortada”.
En una entrevista en Televisión Nacional de Chile, en septiembre de 2015, el representante para la Causa Marítima, el expresidente Carlos Mesa, al respecto de la tesis chilena del “recorte” o “reducción” de la demanda que hubiera hecho la CIJ, dijo: “Jurídicamente es imposible que una Corte establezca una división de la naturaleza de la demanda. La demanda está completa y la Corte no la puede partir en dos”.
La demanda boliviana en el máximo tribunal para la resolución pacífica de conflictos, continúa, “recoge las sistemáticas oportunidades de compromisos y promesas formales de Chile que establecieron, desde la perspectiva chilena, que Chile estaba dispuesto a negociar con Bolivia para otorgarle el acceso soberano al mar. No hay que olvidar algo fundamental, Bolivia no pide algo unilateralmente sino que está generando el pedido a partir de los compromisos de Chile, y segundo, no le pide a la Corte que establezca un fallo predeterminado, le pide a la Corte que le recuerde a Chile que se comprometió”.






